domingo, 14 de diciembre de 2014

Un lugar de descanso en el Sur de Tenerife

Una de las veces te acompañé a Los Cristianos, en el Sur de Tenerife, ibas al complejo especial para gente impedida que tienen allí los alemanes. Era la primera vez que lo veía. Aun estabas con la silla de ruedas y la ventaja del lugar era que estaba adaptado para una persona que se movía precisamente en silla de ruedas. Tu ya habías estado otras veces. El sitio estaba lleno de extranjeros, muchos con sus hijos o esposos. La piscina estaba adaptada para ellos y hacía un día soleado espléndido para disfrutarlo en el agua y lo disfrutaban. A mi no se me sacaba de la cabeza lo de las piscinas bíblicas con los paralíticos y demás. Sin embargo tu valorabas la entrega de los familiares hacia sus seres queridos como ya habías observado otras veces. Comimos juntos en la cafetería. Durante la comida te di las gracias por nuestra amistad. A media tarde te dejé en la habitación con vistas a la piscina, con cierta tristeza de mi parte porque te quedabas solo, y me volví a coger el ferry de Las Palmas.

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