domingo, 30 de noviembre de 2014

La Virgen ya está cerca

Habíamos ido contigo a Arico, tu pueblo natal, presentabas un libro sobre la villa de tu infancia. Habían habilitado un local (¿la iglesia?) para que hicieses la presentación, al fondo en lo alto estabas tú (en la distancia), y nosotros dando vueltas por la entrada. Empezaste con tu disertación que seguían con atención todos tus allegados, locales y venidos de fuera. Yo estaba pendiente de un amigo tuyo de la Laguna que hacía traducciones de San Juan, me interesaba escuchar que podía decír. De repente unas palabras tuyas resonaron en mi cabeza, "La Virgen ya está cerca". ¿Qué quiere decir Pepe?, pensé. Esa rotundidad en la afirmación me descolocaba, algo que el común de los mortales no ve, la Virgen, y tú además estabas diciendo que estaba cerca. No entendí lo que querías decir pero me causó una gran curiosidad.

Misa en el comedor

La primera vez que asistí a una misa de las tuyas en el comedor tenía la impresión de que tenía que desprenderme de las ideas preconcebidas que podía tener, lo que anteriormente era para mí la misa. Si estabas tu oficiándola pues entendía que era "legal", confiaba en ti. Claro nos acercabas al altar, realmente formábamos parte del ágape como miembros de la mesa. El pan era el pan que comíamos a diario. Todos podíamos compartir nuestra experiencia de vida con los demás.

Los cambios hay que hacerlos desde dentro

No recuerdo de dónde veníamos, conducías tu por el Jardín Canario, tal vez uno de esos días al salir de clases, el caso que me decías que con respecto a la necesidad de renovar la Iglesia, considerabas que tenías que estar dentro para hacer algo en ese sentido, que no te parecía coherente que los que la criticaban habiendo estado dentro, lo hicieran ahora desde fuera. Ese era tu compromiso.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Todo lo haces presente

Me acuerdo que paseábamos una mañana soleada por Artenara y tu nos ibas explicando en qué consistía el milagro de los panes y los peces. Lo hacías trayéndolo al presente, como si ocurriese en aquel momento, y se hacía plenamente comprensible con una normalidad absoluta. La interpretación se hacía novedad a la vez que tenía una gran dosis de audacia, no era la interpretación clásica, y sin embargo sonaba muy creible. Este era uno de tus dones, Pepe, todo lo hacías presente, no importaba lo lejos en el espacio o en el tiempo que estuviese, acabábamos sintiéndolo cercano y por lo tanto real.

Al final me quedaré sólo

Ocurrió al principio de nuestra relación, salimos del instituto y por alguna razón acabamos paseando por la Cornisa de la ciudad. Las Palmas a nuestros pies. De repente me dices: "Yo se que al final me quedaré sólo". Eso despertó en mí un compromiso, yo no te dejaría sólo, al menos estaría yo contigo. Muchas veces he pensado en tu frase, ¿qué querías decir?, ¿por qué me la dijiste? Bueno, al menos te diré que tú nunca nos dejaste solos, ni al final, siempre nos acompañaste. Entiendo que la soledad es lo peor que nos puede pasar.

"Hay que escribirlo"

Hoy me encontré con Gonzalo en el super, estuvimos hablando de tí, yo le decía que había que recoger tus enseñanzas (sin mistificaciones) para que sirviesen para más gente. Al final me dijo, "Hay que escribirlo". Este énfasis me animó. Aquí estoy escribiendo lo que siempre esperé escuchar cuando hablaban de tí.

Unos ojos negros brillantes

Esa última semana en el hospital fue dura pero tremenda. Nos llamó Fran el lunes, creo, diciendo que ya estabas bien. Allá fuimos corriendo para ver que realmente ya te habías recuperado, llegamos y en la habitación estaban varios de los allegados, y tú sentado en la cama. Estabas radiante, tus ojos negros brillaban con un fulgor de vida como nunca te había visto. Hablabas con unos y con otros, te explicabas de los días pasados diciendo que te enterabas de todo lo que pasaba, ya estabas haciendo planes con la gente,.... ¡Qué despedida más triunfal! ......¡Gracias por despedirte!

No fuimos foráneos a tu lado

Marga y yo llegamos de jóvenes, recién casados desde la Península, y de alguna forma éramos forasteros aquí. Lo primero que te tengo que decir, Pepe, es que nos hiciste sentir como uno más de aquí, digo más, contigo éramos más de aquí que los canarios. Como se suele decir, más canarios que el gofio. Suena extraño oir esto, pero tenías la patente de hacer auténticos canarios a los foráneos, esa era tu justicia, tu cercanía nos introducía en la realidad del lugar.

10-11-12

Todo empieza en esta fecha, este va a ser mi testimonio sobre tu persona, Pepe Alonso, de que viví junto a tí, de que crecí junto a tí, de que aprendí junto a tí.... Es la fecha de tu muerte, pero yo, como dice Bonis, estoy seguro de que estas vivo, además de en nuestro corazón, en algún lugar junto al Padre. A Él lo esperabas en los últimos días con nosotros.

Ante todo este blog está a disposición de todos los que quieran  testimoniar su experiencia junto a tí.

El objetivo del blog es el valor del testimonio, dar sentido a nuestras vidas.