domingo, 7 de diciembre de 2014

Tu amiga Angela

A Ángela la trajiste en varias ocasiones a darnos charlas, en el marco del Aula Manuel Alemán, y Marga y yo asistimos a sus conferencias. Eran conferencias sencillas en las que repetía pausadamente sus mensajes. Como eran en italiano, Bonis traducía, lo cuál le daba una cadencia más pausada todavía. En una ocasión el mensaje era que lo que era esencial para el ser humano, su fundamento, era el gusto. Dicho así, como ocurrió en la sala, la gente no situaba bien el tema, parecía que nos teníamos que dejar guiar por todo lo que nos guste, lo cual obviamente nos llevaría al hedonismo puro y duro. Supongo que estaba en línea con aquello que tu comentaste en su memento del deseo, a raíz de la película de Almodovar, La Ley del Deseo. Yo apunte algo, creo recordar, sobre un determinado gusto, el que lleva a satisfacernos plenamente. En una ocasión nos presentaste a Ángela y lo que recuerdo de ella especialmente era una mirada un tanto extraña.

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